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martes, 16 de mayo de 2017

"Las abuelas especiales dejan huellas imborrables en el alma de sus nietos"


En la vida hay personas que nos marcan para siempre, personas que dejan su huella en nuestro corazón y a las que recordamos continuamente, tanto en los momentos de infinita alegría como en aquellos de profunda tristeza. Una de esas personas suelen ser las abuelas, un pozo excepcional de sabiduría, amor y comprensión.

Las abuelas simbolizan para los nietos la complicidad, la comprensión y también la libertad que llega de la mano de un estilo educativo más permisivo que el de los padres. Por eso, y por mil razones más, las abuelas que cuidan de sus nietos suelen dejar marcas imborrables en su personalidad.

Los cuentos y las enseñanzas que nos transmiten, así como las tradiciones e historias familiares, se quedan grabados en nuestra mente. Por otra parte, las abuelas suelen tener más paciencia y menos estrés, por lo que suelen poner en práctica una escucha más empática y desarrollan un estilo educativo más adaptado a las necesidades de sus nietos.

También suelen centrarse más en las características positivas de los pequeños y son menos críticas que los padres, por lo que su rol es fundamental para reforzar la autoconfianza y la autoestima infantil. Y no podemos olvidar que a menudo se convierten en excelentes abogados frente a los padres, por lo que también contribuyen a validar los sentimientos infantiles y a resolver los conflictos de convivencia.

Este corto titulado “Au fil de l’age” fue creado por estudiantes de la Ecole Supérieure des Métiers Artistiques y nos muestra cómo las abuelas inspiran, educan y acompañan a sus nietos durante una etapa de sus vidas.

 

Las abuelas no mueren, viven para siempre en nuestro corazón

Este corto hace referencia a una ley de vida: los abuelos tienen el privilegio de ver nacer y crecer a sus nietos, mientras nosotros tenemos el privilegio de acompañarles durante sus últimos años, ver cómo envejecen y le dicen adiós al mundo. De hecho, en muchos casos, su pérdida es la primera a la que nos exponemos en nuestra infancia. Otros tienen suerte y sus abuelos les acompañan durante más años.

En cualquier caso, esa pérdida siempre es dolorosa, pero podemos consolarnos sabiendo que aunque las abuelas ya no estén, seguirán estando presentes en nuestras vidas y estarán con nosotros en todos esos lugares que compartimos. No están en las viejas fotografías sino que viven a buen recaudo en nuestros recuerdos.

Cada quien tendrá sus propios puentes a la memoria, ya sea ese árbol que plantamos juntos, la forma en que nos atamos los cordones de los zapatos o incluso esa manía tan peculiar que heredamos o copiamos de ellas. Y lo cierto es que mientras más avancemos en el calendario, lejos de olvidarlas, nos pareceremos más a ellas porque su influjo nunca desaparece.

Este tierno corto nos enseña que los abuelos sostuvieron nuestras manos durante un tiempo mientras nos enseñaban a andar, pero luego se convierten en pilares de nuestra alma, donde vivirán eternamente como un faro de luz.

lunes, 15 de mayo de 2017

"Educar no es llenar la mente sino liberarla de las ataduras”


La línea entre educar y limitar es muy sutil. Y los adultos a menudo la sobrepasamos. Pensamos que debemos enseñar todo a los niños. Es cierto que los pequeños tienen mucho que aprender, pero no podemos caer en el error de pensar que nuestra manera de hacer las cosas o de ver el mundo es más válida o, peor aún, es la única y correcta.

La función de los padres y maestros no es crear copias exactas de sí mismos sino darles las herramientas a los niños para que puedan desarrollar al máximo sus potencialidades. Educar es sinónimo de enriquecer, no de limitar. La educación no consiste en llenar la mente con conceptos y formas de hacer, sino en liberarla para que sea realmente libre para pensar y crear.

Existen muchas formas de limitar la mente de los niños y atarla a los convencionalismos...

Cada vez que regañamos a un niño porque intenta hacer las cosas a su manera y le enseñamos a hacerla como nosotros, pensando que es la única forma correcta, limitamos su creatividad.

Cada vez que regañamos a un niño porque ha cometido un error, le generamos miedo al fracaso y sentamos las bases para una autoestima negativa.

Cada vez que le ponemos una etiqueta a un niño, cortamos un pedacito de su personalidad, limitándola a las expectativas de los demás y encerrándola en una caja siempre más reducida.

Cada vez que le impedimos aprender por su cuenta y le sobreprotegemos, le impedimos desarrollar sus habilidades y, lo que es aún más importante, la confianza en sí mismo.

Cada vez que pretendemos que un niño siga nuestros pasos, porque pensamos que es lo mejor para él, le arrebatamos la posibilidad de soñar y perseguir sus propias metas.

Este corto titulado “A cloudy lesson” se convierte en una excelente lección para los adultos. Fue realizado en 2010 por la directora Yezi Xue. Se trata de una historia inspirada en la relación entre un abuelo y su nieto.


 

1. No existe una manera correcta de hacer las cosas. Cada cual debe experimentar por sí mismo y encontrar la estrategia con la que se sienta más cómodo y refleje mejor su forma de ser. Esto es importante en el caso de los niños pues tienen una creatividad asombrosa y si la cercenamos, después es muy difícil que vuelva a florecer.

2. De los errores pueden nacer grandes cosas. Los errores son parte del proceso de aprendizaje, por lo que no debemos temerles ni transmitirles a los niños una idea negativa sobre ellos. En vez de evitar y castigar los errores, debemos animar a los niños a que aprendan de ellos e intenten descubrir su lado positivo. Es un excelente ejercicio mental incluso para los adultos ya que nos anima a abandonar la actitud derrotista y buscar nuevas perspectivas.

3. El apoyo es fundamental. Si el abuelo del corto le hubiera reñido a su nieto y no se hubiera animado a hacer nuevas nubes, el niño habría vivido esa experiencia como un fracaso que probablemente habría marcado para siempre su vida, generándole una gran sensación de culpa. Sin embargo, el apoyo, la confianza y el amor lo cambian todo. ¡Nunca lo olvides! No son las experiencias, sino nuestra reacción ante ellas, lo que determina si nos estancamos o crecemos.