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martes, 15 de mayo de 2018

El peligroso síndrome de la «familia quemada»

El «burnout» afecta a tres de cada diez familias porque los problemas del trabajo acaban afectando al hogar.

Trasladar los problemas del trabajo a casa y hacer del estrés laboral un problema familiar es algo más que habitual en la dinámica de la sociedad en la que nos encontramos. Según Allende Villorejo, Coach de Mindfulness e Inteligencia Emocional, directora de operaciones de Mente y Vida, cada vez más empresas incorporan proyectos orientados a conseguir una notable mejora tanto a nivel personal como en las capacidades de los trabajadores que necesitan respuestas rápidas y efectivas en cortos espacios de tiempo.

Actualmente el síndrome del «burnout» o del trabajador quemado afecta a tres de cada diez familias. Una de las características de este problema es que los afectados no son capaces de desconectar en el hogar de los problemas del trabajo y afecta tanto a su salud física/mental como a la vida personal.

Si a los problemas de trabajo se suma el estrés familiar por los horarios de los niños, las tareas del hogar y la poca conciliación de la vida personal y laboral al final todo se convierte en una carga más en la mochila del estrés.

Cuando esto ocurre, los expertos aconsejan utilizar técnicas de relajación y mindfulness en las empresas como medida de conciliación. «Ayudarnos a gestionar nuestras emociones y combatir el estrés son dos de las cosas que el mindfulness ayuda a conseguir a través de la meditación, por lo que se le considera una de las herramientas más efectivas para conciliar los problemas laborales con la vida familiar», sugiere Villorejo.

«Para personas con alto nivel de estrés laboral y personal, de diez a veinte minutos diarios de mindfulness pueden suponer una diferencia significativa», según esta especialista de Mente y Vida. De hecho, las prácticas de meditación en las empresas se combinan con diferentes propuestas de prácticas de mindfulness que pueden realizarse en el hogar.

Los cuatro síntomas del exceso de trabajo son, según Villorejo, los siguientes:
  • Problemas con la familia: Sin duda donde primero se nota el exceso de trabajo es en la convivencia familiar. Falta de horas con la familia o cuando se llega a casa estar de mal humor y cansado.
  • Despertador automático: Uno de los claros síntomas es la falta de sueño. El exceso de trabajo perturba los ciclos del sueño. Despertarse automáticamente pronto los fines de semana es un síntoma de alerta.
  • Excesos de cafeína: Para mantenerse despiertos y en continua situación de alerta los trabajadores con exceso de trabajo suelen recurrir a la cafeína.
  • Aumento de peso: Según datos de Mente y Vida siete de cada 10 trabajadores pasan más de 5 horas sentados trabajando. No tener unos niveles de actividad física mínimos hace que el cuerpo aumente repentinamente de peso.
  • Dolor de cuerpo: El sedentarismo, la falta de actividad física en el trabajo o las malas posturas en el trabajo hace que el cuerpo se resienta. Cada vez son más comunes las enfermedades del trabajo: tortícolis, tendinitis, y otros dolores en los dedos, la espalda, muñeca y hombros.
Cómo superarlo en familia
  • Recupera el control de tu vida. Busca unas metas en tu vida, fija unos objetivos.
  • Lleva una vida saludable: evita la mala alimentación o la falta de sueño. Hacer ejercicio ayuda también a recuperar el control.
  • Busca motivaciones: Trata de hacer tareas que traigan consigo una recompensa para ti y los tuyos.
  • Elimina el estrés: Es vital para recuperarte del burnout. La meditación y el mindfulness sin duda ayudarán a conceder la importancia a cada cosa. Divide las grandes tareas en otras más pequeñas. Busca tiempo para hacer cosas relajantes para ti.
  • Los beneficios del mindfulness, explican desde Mente y Vida, son múltiples: reduce el estrés, mejora la concentración, es un método excepcional para mejorar la gestión de las emociones y desarrollar habilidades como la inteligencia emocional, el liderazgo o la creatividad.

domingo, 21 de enero de 2018

Siempre Alegres


Enseñar a los niños la alegría y el optimismo es posible. La felicidad es un aprendizaje, depende de la propia actitud y voluntad para alcanzarla. Es fundamental educar a los hijos en ambientes positivos y alegres porque absorben el clima emocional que les rodea.
 
La familia como escuela de la felicidad

La familia es el espacio por excelencia donde se cultivan los valores y se forja la personalidad, siendo determinante para el desarrollo humano. Es en este contexto donde las personas aprenden cómo es la vida y con ello las actitudes ante ésta, siendo el optimismo el mejor camino.

Los chicos absorben como esponjas el clima emocional que pueda expresarse en el hogar. Si les mostramos con el ejemplo que alimentamos las emociones positivas, a medida que se vayan desarrollando, crecerán fortaleciéndose y dejando de ser propensos a experimentar emociones negativas, y serán ellos generadores de climas emocionales positivos y optimistas.

La enseñanza de la alegría parte de los valores como el perdón, la solidaridad, la confianza, la construcción de relaciones empáticas y el amor. También hay que transmitir a los hijos el valor de los sueños y la capacidad de sacar provecho de las situaciones difíciles.

Estrategias para educar en positivo

Las siguientes son recomendaciones a tener en cuenta en la educación de los hijos, siendo una labor constante y permanente para logre tener la incidencia necesaria en el proceso educativo:

  1. Enseñarles a los hijos a disfrutar de las pequeñas cosas de la vida, de las situaciones sencillas pero enriquecedoras, de los regalos que nos da la naturaleza…
  2. Invitar a los hijos a que valoren la vida con sus días de color y sus días grises, poniendo una actitud positiva y sacando provecho de las situaciones difíciles.
    Enfatizar en realizar adecuadamente los procesos, más allá de los resultados obtenidos. Hacerle mayor énfasis al esfuerzo y la perseverancia.
  3. La gratitud es una de las vías que conducen a la felicidad. Es importante enseñarles a los hijos a agradecer todo lo que reciben y que por momentos se les hacen invisibles: los alimentos, la familia, los amigos, la posibilidad de estudiar, de compartir con otros, de aprender, de respirar…
  4. La autoestima es otro elemento determinante para ser feliz. Educar a los hijos bajo el amor, la autoridad asertiva, la seguridad en ellos mismos y la auto aceptación, serán primordiales en esta misión.
  5. Brindarles las herramientas para que sepan afrontar sus propios retos, dejando que sean ellos los que resuelvan a la medida de sus posibilidades; cada edad tiene sus desafíos. Del mismo modo hay que dejar que se equivoquen y que desarrollen la capacidad para tolerar sus frustraciones.
  6. Proveer un ambiente alegre, optimista, en el que diariamente haya espacio para el juego, las risas y el humor; es tan beneficio para los adultos como para los chicos.
  7. El sentirse amado es otra de las fuentes de la felicidad. Los padres deben expresar el amor a sus hijos a través de gestos cariñosos como abrazos, besos, caricias… tanto a las hijas como a los hijos varones.
Para lograr que los hijos sean alegres y optimistas, los padres deben poner toda su voluntad para lograrlo, y cuanto más temprano comience esta labor mucho mejor. Igualmente no se debe bajar la guardia a medida que los hijos crecen; la adolescencia a pesar de ser una etapa con altibajos, es cuando los hijos más necesitan de un ambiente positivo, comprensivo y alegre.
Enseñar a los niños el optimismo y la alegría

Enseñar a los niños el optimismo y la alegria es posible. La felicidad es un aprendizaje como cualquier otro. Puesto que en gran medida, la felicidad depende de la propia actitud y voluntad para alcanzarla y no como se suele pensar que la felicidad está sujeta a factores externos. De ahí la llamada a educar a los hijos en ambientes positivos y alegres, teniendo en cuenta que son como esponjas que absorben el clima emocional que les rodea.

Leer mas: http://www.hacerfamilia.com/coach-de-familia/noticia-ensenar-ninos-optimismo-alegria-20120829114927.html

(c) 2015 Europa Press. Está expresamente prohibida la redistribución y la redifusión de este contenido sin su previo y expreso consentimiento.
Enseñar a los niños el optimismo y la alegría

Enseñar a los niños el optimismo y la alegria es posible. La felicidad es un aprendizaje como cualquier otro. Puesto que en gran medida, la felicidad depende de la propia actitud y voluntad para alcanzarla y no como se suele pensar que la felicidad está sujeta a factores externos. De ahí la llamada a educar a los hijos en ambientes positivos y alegres, teniendo en cuenta que son como esponjas que absorben el clima emocional que les rodea.

Leer mas: http://www.hacerfamilia.com/coach-de-familia/noticia-ensenar-ninos-optimismo-alegria-20120829114927.html

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